Polémica en el peronismo por la presencia de Susana Giménez en la fiesta de Lules


El próximo 16, 17 y 18 de noviembre se llevará a cabo la 50° edición del festival Lules Canta a la Patria, cita que es organizada por el municipio local y que este año, con motivo de las cinco décadas, contará con una invitada de renombre nacional. Se trata de Susana Giménez, una de las presentadoras más importantes de la historia de la televisión argentina. Una presencia estelar que, sin embargo, generó una serie de voces disidentes. Una de ellas, desde el propio Partido Justicialista o, más bien, de uno de los tantos espacios que lo componen.

Fue desde Proyecto Nacional (PN), una suerte de usina de pensamiento formada por peronistas históricos y de distintas agrupaciones, que emitieron un crudo comunicado en rechazo a la decisión de la Municipalidad que administra el también peronista Carlos Gallia de invitar a la conductora televisiva, por su manifiesta ideología, diametralmente opuesta a la del peronismo.

“Por un lado, está estrictamente la cuestión de quién es Susana Giménez. No hace falta mucho trabajo, para nadie de ninguna ideología política, saber a quién representa y qué personifica, tampoco su ligazón frívola con los sectores de poder y su antiperonismo”, reniega el exdiputado tucumano Miguel Nacul, integrante del PN.

“Rechaza todo lo que es nacional y popular y en la pandemia se fue a Uruguay criticando las políticas sanitarias del gobierno. Ni hablar de la polémica compra de su auto Mercedes Benz”, se recrimina Nacul para intentar graficar solo una pizca de su descontento y decepción por la invitación realizada por un compañero peronista a Susana Giménez.

Un descontento que va más allá, que cala mucho más hondo. Un accionar que, según Nacul, no hace otra cosa que evidenciar el pésimo momento que atraviesa el peronismo a nivel provincial. “Lo que no hicimos demasiado hincapié en el comunicado es en este marcado vaciamiento político ideológico y doctrinario de nuestros representantes que ocupan funciones en nombre y por los votos del peronismo, sea en el ámbito que sea, legislativo, municipal e incluso ministerial”, se lamenta el exdiputado creador por ley del Parque Nacional Campo de Los Alisos, que desde 2018 forma parte del Parque Nacional Aconquija.

“Hay un vaciamiento, un llegar por el llegar mismo, casi en un acto de usurpación y que no nos garantiza realmente el esfuerzo que se pone en ganar la elección que tenga un correlato con la administración posterior”, prosigue su crítica Nacul y recuerda un ejemplo reciente: “En los municipios hace poco se homenajeó a un personaje nefasto de la industria azucarera”.

El exdiputado se refiere al homenaje que el intendente de Famaillá, José Orellana, realizó en mayo al empresario Jorge Alberto Figueroa Minetti, procesado por delitos de lesa humanidad. Una acción que en aquella ocasión le valió el repudio de organismos por la defensa de los Derechos Humanos. “¿No sabe el intendente que será juzgado como cómplice por la desaparición y asesinato de 68 obreros azucareros del Ingenio Fronterita?”, arrancaba aquel comunicado.

“Nosotros mismos no conservamos nuestra memoria y estamos ocupados en desdibujarla, desde ese costado es que nos violenta la actitud de este intendente (Carlos Gallia). ¿En qué nos puede diferenciar este funcionario de cualquier otro? Ya sea por el bussismo, el macrismo u otro de derecha; se han convertido en meros administradores de la cosa pública”, reniega Nacul.

El integrante de Proyecto Nacional intenta encontrar una explicación a lo que no ha dudado denominar como vaciamiento ideológico del peronismo tucumano. Cree saber la respuesta y viaja más de una década atrás para explicarla, a los tiempos de José Alperovich como gobernador. “Tanto se ha mercantilizado la militancia desde el alperovichismo que no generamos nuevos dirigentes, compenetrados con el modelo de país que representamos y tiene que seguir representando el peronismo; siempre estamos buscando algún nombre que nos permite salvar las ropas en las elecciones. No hay construcción profunda en una sociedad que se derechiza, donde el discurso del odio no tiene límites, donde el poder judicial ha reemplazado a los militares como partido político. Estamos frente a todo eso y encima desperdiciamos la voluntad de la gente; el castigo de la gente va a ser durísimo”, analiza y lamenta Nacul. (El Tucumano)
 

Publicar un comentario

0 Comentarios